domingo, 28 de octubre de 2018

Sobre la formación y la capacidad de formar (parte 2)


Como ya anuncié hace un par de entradas, fui elegido para impartir un taller de escritura creativa en mi localidad, algo que acepté con alegría pero cierto recelo ya que mi formación al respecto era escasa y mi experiencia nula. Debo reconocer que a medida que la fecha de la primera de las cuatro clases se acercaba, mi inseguridad iba en aumento y gracias precisamente a eso me tuve que poner las pilas y preparar un temario que resultara muy basico a la par que útil y como no, entretenido.

Y así llegó el día en el que me encontré de pie en una sala frente a media docena de alumnos y alumnas de todas las edades, formas y colores y yo, rotulador en mano, escribiendo cosas en una pizarra. Y como pasa algunas veces en la vida, llamadlo buen rollo, llamadlo magia o simplemente suerte, sentí un vínculo con esa gente, una sensación de que realmente les resultaba útil aquello que yo estaba explicándoles y a partir de ese momento todo fluyó.

Se trataba de un fluir en dos direcciones en el que me veía reflejado en ellos, en su curiosidad, sus ganas de expresarse, de aprender, y eso me hacía comprender a mi cosas que quizás había dejado de lado en el pasado y al final conseguimos, entre todos, que ese taller se convirtiera en algo realmente especial.

Ahora que ya ha terminado me quedo con la buena experiencia, haber conocido a un puñado de buena gente y poder colgarme la medalla de haber impartido un taller de escritura; porque nunca se sabe cuando uno puede necesitarla…

“Año 2025, la tierra es atacada por una flota de naves alienígenas que quieren subyugar a la humanidad con algún fin oscurro y terrible. Las armas humanas de nada sirven contra su tecnología superior. No queda esperanza, no hay consuelo en los corazones de los humanos hasta que de las cenizas de la civilización se alza un nuevo mesias que hacha en mano mira al cielo y dice Tranquilos. Impartí un taller de literatura” y entonces todos se relajan, sonrien y se sientan a observar como se produce el milagro”

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Un nuevo miembro en el equipo



Ilustración de Albert Sarlé
Escribir resulta placentero, especialmente cuando uno escribe lo que le gusta, le hace sentir bien y le realiza. Diciendo esto no quiero menospreciar el trabajo de aquellos que escriben para los demás e intentan mejorar las vidas de sus lectores, enseñarles importantes lecciones y en definitiva, hacer de sus vidas algo mejor, pero con todos los respetos, ese no es mi propósito. Y voy al grano que si no, me pierdo.

Hace unos meses anunciaba en este mismo blog así com en mis redes sociales la publicación de “Regreso a Wonderland”, un relato en formato cuartilla grapada de menos de 40 páginas y con insertos de cómic perfectamente ilustrado por Tambel, la dibujanta oficial de la página web “Historias Pulp”. Desgraciadamente no pudo encargarse del dibujo de la siguiente entrega por motivos de estudios y tuve que posponer su publicación mientras encontraba a otra persona hábil con los lápices. Afortunadamente la he encontrado, y no podría estar más satisfecho.

Portada del webcomic
El encargado de seguir con el dibujo de la que he venido a llamar “Saga Wonderland” será Albert Sarlé, un joven dibujante tarraconense (os aseguro que ha sido casualidad que yo también sea de esa zona) al que llevaba siguiendo por redes desde hacía ya un tiempo, con lo que estoy más que contento con el trabajo que está realizando y que todavía no voy a revelar. Por supuesto si alguien desea echarle un ojo a su webcomic o a algunos de sus trabajos anteriores, puede hacerlo en su blog personal aquí o buscar directamente en su facebook “albsart” o instagram “@albsart95”.

Y nada más. En cuanto pueda anunciar algo más, una fecha concreta o primeras imágenes, lo haré a través de este medio.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Sobre la formación y la capacidad de formar (y algo de autobombo de paso)


Justo después de publicar mi primer libro, allá por el 2016 comencé a encontrarme con personas más expertas que yo en el campo de la literatura que me aconsejaron estudiar para depurar mi técnica, ya que tener buenas ideas y ser original, aunque forma una buena base, requiere de cierta formación para poder ser transmitido adecuadamente a los lectores y lectoras. Ni corto ni perezoso me dejé recomendar un libro que estaba basado en uno de esos métodos para “crear escritores” que tanto triunfan en los Estados Unidos y mi sorpresa fue mayúscula al descubrir que todos aquellos consejos, técnicas y ejercicios me resultaban tremendamente útiles. Yo partía de cero y por ello asimilé de golpe mucha información que aunque muy básica (supongo que más de un escritor experimentado podría poner en tela de juicio esa forma de enfocar la literatura, no lo sé), me situó a otro nivel. Pasé de ser un novato ignorante a un novato con cierta idea, y aunque en esta afición que es la escritura no hay un tope en el que puedas decir “ya lo sé todo”, sí me colocó un poco más cerca de poder decir “ya sé algunas cosas”. Como no, apliqué ciertas técnicas en mi segundo libro, marcando una diferencia creo que tangible, y aunque como no me cansaré de decir, todavía me considero un advenedizo, creo que he comenzado un camino que puede llevarme en la buena dirección.

¿Pero a qué viene todo esto? Ahora os lo explico.

Hace poco me propusieron impartir un pequeño taller de literatura para jóvenes aspirantes a escritor, a lo que yo accedí con rostro serio y seguro reservándome las expresiones de pánico para la intimidad. Dar un curso, taller o como quiera llamársele no es ninguna tontería; hay que prepararse para cualquier inclemencia, tener material de sobra, esquematizar cada clase, cada tema y sobretodo, ser capaz de conectar con alumnos y alumnas que como no, esperarán aprender sin aburrirse. Son muchas cosas. Cosas de las que me veo capaz pero que en algunos momentos me sobrepasan y me hacen pensar que me he metido en un jardín del que no voy a ser capaz de salir sin montar una destroza. Pero como me ha dicho alguien hoy mismo “el tener miedo significa romper barreras y eso es crecimiento” y yo tengo que crecer mucho todavía. Además... si puedo ayudar a alguien por el camino, mejor que mejor.

Por cierto, os dejo el cartel del taller por si alguien de la zona se anima a asistir.



Amor de primate. Una breve novelita de muy pocos megabytes.

Hay quien dice por ahí que los buenos tiempos del papel ya han llegado a su fin; que entre pdfs, kindles, podcasts y audiolibros, el libro t...